LAS CIFRAS DE LA IGLESIA CATÓLICA EN EL MUNDO

15 abr
15 abril, 2013

A veces pienso que la crisis económica que atravesamos no es únicamente producto de un enorme amasijo de números mal estructurados que entre los hombres y el sistema financiero nos hemos ocupado de organizar. O desorganizar, mejor dicho. La crisis, la de verdad y no solamente la que nos hace montar en cólera cuando escasea el sustento y se nos agujerean los bolsillos, es fundamentalmente una crisis de valores.  Y pienso que una cosa va unida intrínsecamente a la otra porque no tendríamos en Occidente la magnitud de crisis que tenemos si las personitas endiosadas que habitamos el “primer mundo” (a veces tan pobre en lo inmaterial y espiritual), no hubiéramos olvidado de dónde venimos y cuál es nuestra razón de ser y el signo de nuestra propia existencia. Que mucho dinero y muy buenos coches, pero si miramos hacia dentro a menudo comprobamos que somos más pobres que los “intocables” de la India.

De tal forma, los españoles y nuestros compañeros del mundo rico, nos volvemos cada vez más egoístas y olvidamos el significado de la palabra “agradecimiento”. Pensamos estúpidamente que merecemos todo lo que tenemos y estamos convencidos de que nada es suficiente porque de lo que se trata es de acumular riqueza y bienes materiales hasta reventar. Y en ese alarde de grosería espiritual, elevamos a los altares a los dioses paganos más rudos y ordinarios, convirtiendo al dinero y al poder en los nuevos ídolos de nuestra incomprensible modernidad. ¿Dónde está la categoría moral?, ¿dónde la buena educación?, ¿dónde el “amar al prójimo como a uno mismo”?, ¿dónde la atención a los enfermos y a los mayores?, ¿dónde el conocimiento de nuestras bases como pueblo?

Miro a mi alrededor y creo que estamos echando por la borda del barco de la decencia, la esencia espiritual de dos milenios en el transcurrir de algo menos de un siglo. Ya lo decía Gardel: Siglo XX cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana es un gil. Y en medio de todo este remolino, como un hermoso y limpio oasis que surge de la penumbra, la Iglesia, esa grandiosa Institución benefactora y cargada de valores que lleva en pie veinte siglos y a la que constantemente se ataca y convierte en culpable de infinitos males…Esa Organización fundamentalmente buena de la que los torpes e ingratos dicen todo tipo de barbaridades, generando una cantidad inmensa de rumores infundados y creando una barbaridad de bulos, soflamas y ridículos análisis.

Y como empiezo a hartarme de tanta mediocridad en lo que a la crítica a la Iglesia se refiere, aunque sea desde este humilde texto quiero aportar mi pequeño granito de arena para dar a conocer la realidad de lo que hoy hace la Iglesia en el mundo. No servirá para convencer al cuadriculado o al atacador profesional de cultos y religiones, pues ya se sabe que en una cabeza incapaz difícilmente puede entrar algo constructivo, pero internet tiene una capacidad expansiva potente y considero fundamental que se conozca lo que la Iglesia hace por el mundo. La Iglesia, esa mística Institución que ha construido la civilización occidental entera y que ha contribuido de manera fundamental a la historia de nuestra arquitectura, nuestra ciencia, nuestro arte, nuestra música y hasta nuestra economía y nuestro derecho.

Sus cifras, actualizadas al año 2010, son las siguientes. A ver si alguno de esos que tanto la critican, construyen algo parecido o me saben indicar alguna otra Institución que aporte al bien del mundo una millonésima parte de lo que hacen la Iglesia y quienes forman la misma.

La Iglesia Católica en África

La Iglesia sostiene en este continente:

12.496 Escuelas maternas
33.263 Escuelas primarias
9.838 Escuelas secundarias
1.074 Hospitales
5.373 Dispensarios
186 Leproserías
753 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
979 Orfanatos
1.997 Jardines de infancia
1.590 Consultorios matrimoniales
2.947 Centros de educación o reeducación.
1.279 Otras instituciones

La Iglesia Católica en América

La Iglesia sostiene en este continente:

15.788 Escuelas maternas
22.562 Escuelas primarias
11.053 Escuelas secundarias
1.669 Hospitales
5.663 Dispensarios
38 Leproserías
3.839 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
2.463 Orfanatos
3.715 Jardines de infancia
4.827 Consultorios matrimoniales
13.652 Centros de educación o reeducación.
4.239 Otras instituciones

La Iglesia Católica en Asia

La Iglesia sostiene en este continente:

13.683 Escuelas maternas
15.698 Escuelas primarias
9.298 Escuelas secundarias
1.102 Hospitales
3.532 Dispensarios
293 Leproserías
2.095 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
3.367 Orfanatos
3.211 Jardines de infancia
969 Consultorios matrimoniales
5.379 Centros de educación o reeducación.
1.870 Otras instituciones

La Iglesia Católica en Europa

La Iglesia sostiene en este continente:

23.602 Escuelas maternas
17.222 Escuelas primarias
10.338 Escuelas secundarias
1.363 Hospitales
2.947 Dispensarios
3 Leproserías
8.271 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
2.480 Orfanatos
2.524 Jardines de infancia
5.919 Consultorios matrimoniales
10.576 Centros de educación o reeducación.
2.761 Otras instituciones

La Iglesia Católica en Oceanía

La Iglesia sostiene en este continente:

1.695 Escuelas maternas
2.949 Escuelas primarias
683 Escuelas secundarias
170 Hospitales
573 Dispensarios
1 Leproserías
490 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
87 Orfanatos
108 Jardines de infancia
294 Consultorios matrimoniales
592 Centros de educación o reeducación.
207 Otras instituciones

En total tenemos que la Iglesia administra un total de 67.264 escuelas maternas frecuentadas por 6.386.497 alumnos; 91.694 escuelas primarias por 29.800.338 alumnos; 41.210 institutos secundarios por 16.778.633 alumnos. Además sigue 1.894.148 jóvenes de las escuelas superiores y 2.837.370 estudiantes universitarios. Los institutos de beneficencia y asistencia administrados en el mundo por la Iglesia comprenden: 5.378 hospitales, 18.088 dispensarios, 521 leproserías, 15.448 casas para ancianos, enfermos crónicos y minusválidos, 9.376 orfanatos, 11.555 jardines de infancia; 13.599 consultorios matrimoniales, 33.146 centros de educación o reeducación social y 10.356 instituciones de otros tipos.

¡Ahí lo dejo!

 

 

FUENTE: Anuario Estadístico de la Iglesia, Agencia Fides.

Tags: , , , , , , , , ,

Coméntalo en Facebook

2 comen.
  1. Julio Ortega dijo:

    Dos reflexiones destaco del artículo: la de que buena parte de la crisis en occidente se debe a que hemos olvidado de dónde venimos, nuestra razón de ser y el signo de nuestra existencia y la de que a los cuadriculados o atacadores profesionales de culto no se les va a convencer por más cifras y argumentos que se les muestre.
    Mientras la crisis se explique exclusivamente con cifras económicas, se mantendrá la simiente para crisis venideras, cada vez más destructivas y con ciclos más cortos. El mensaje de la Iglesia ha permitido que Occidente haya superado cultural, social y económicamente al resto de las civilizaciones, aunque hay quien prefiere cegarse por el mito de los tesoros del Vaticano.

    Responder
  2. Ciuredhal dijo:

    Bastante de acuerdo con el comentario anterior.
    Veo otro problema: el sistema laicista permite a la Iglesia ejercer cierto papel asistencial, tipo oenegé. Con una permanente tensión y sin pasar de ciertos límites, pero debido a lo que ahorra de esfuerzo y de recursos, se le permite. Sin embargo la Iglesia Católica es algo más que una oenegé.
    Por eso, pienso que quedarnos con las cifras sólo, los datos económicos o las realizaciones asistenciales de la Iglesia, no debe ser suficiente. Ni siquiera el dato de centros educativos donde se supone que se transmiten valores cristianos; porque desgraciadamente observamos cómo ahí llega también la deriva actual ausente de valores. Creo que es algo más profundo que debería hacernos pensar. Y debería hacernos hablar aún más claramente. Porque la palabra “valores” es un baúl donde cada uno puede meter lo que quiera. Entonces, ¿qué es lo que queremos?, ¿esos valores son Fe Católica?, ¿somos coherentes y tenemos valor para llamar a las cosas por su nombre?
    Por lo demás, enhorabuena por la bitácora.

    Responder

Por favor, deja tu opinión

¿Quieres participar en el debate?
¡Eres bienvenido!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

© Copyright - La oreja de Jenkins