MI JURA DE BANDERA

10 dic
10 diciembre, 2012

El pasado Jueves día 6 de diciembre, día de la Constitución Española, juré por primera vez la bandera de España. Formo parte de la primera generación de españoles que no fue obligada a hacer la “mili” pero desde pequeño siempre fui consciente de la importancia de llevar a cabo ese acto simbólico y precioso de besar la bandera y adquirir por ello el compromiso de defender ese símbolo y guion vital que representa para mi la Patria. Además, el mundo castrense desde muy pequeño siempre me encantó y con frecuencia he dicho que pertenecer al Ejército es una de mis vocaciones hasta hoy frustradas parcialmente.

El juramento tuvo lugar en la plaza Mayor de Alcobendas, con la Brigada de Infantería Acorazada “Guadarrama XII” al mando y, en concreto, junto al Regimiento de Infantería Acorazada “Alcázar de Toledo”, cuya bandera besé y juré.

Y lo hice, principalmente, porque siempre he pensado que la vida se construye de símbolos, de ideales y de momentos, sin algunos de los cuales nuestro breve recorrido por este mundo carece de sentido. Los ideales más trascendentales e íntimos  para una persona deben ser convertidos en símbolos y traducidos en momentos permanentes de entrega y servicio a los mismos. Sean los ideales que sean. Y creo que así, y no de otra manera, es como una persona puede alcanzar verdaderamente su felicidad y su plenitud.

Y yo considero a España casi como a una madre, además de un gran símbolo. Una madre cariñosa pero firme, divertida pero estricta. España es mi guía y mi sextante, mi camino en la vida y el arma que cargo en el campo de batalla y que me permite descifrar de dónde vengo y, con toda claridad, hacia dónde quiero dirigirme. Quiero a España como a pocas cosas en mi vida, porque conozco su pasado, me sitúo en su presente y confío en su gran porvenir. Creo ser consciente de sus desaciertos pero también de sus infinitas glorias, y sobre todo le estoy agradecido por haberme hecho hijo suyo, sangre de su sangre, historia de su historia y ley de su ley. Ser español es ser parte de una de las naciones más grandes, influyentes y hermosas que ha dado la historia al mundo, y creo que yo tengo la suerte de ser consciente de ello. Tan simple como eso. Ni más ni menos.

Por todo ello, cuando el General Jefe de la Brigada se puso al frente y gritó las siguientes palabras (a las cuales respondí de la forma más afirmativa posible), tuvo lugar uno de los momentos más trascendentales de mi vida. Un grandioso símbolo que responde a un ideal y que intentaré traducir siempre en momentos que engrandezcan a España y, por tanto, a mi mismo:

– ¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la
Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si
preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?.

– ¡Sí, lo hacemos!

– ¡Viva España, viva el Rey!

Tags: , , , , , , , ,

Coméntalo en Facebook

2 comen.
  1. Gloria dijo:

    Tienes hijos? No creo que los tengas, a nadie con dos dedos de frente se le ocurriría jurar bandera con descendencia. Imagina que hay una guerra. tu te tienes que marchar al frente y dejar a tu familia de la mano de Dios pudiendo ser que tu vuelvas o no…

    Responder
    • Luis Yanguas dijo:

      Hola Gloria,

      Si España entrara en guerra y mi participación fuera necesaria, iría al frente encantado. Si tuviera hijos, los dejaría en buenas manos antes de partir. Y si hubiera de morir, moriría. No creo que hubiera mayor honor para un hijo que tener la certeza de que su propio padre ha muerto por España. Pero de todos modos comprendo que tú no lo veas así. Entiendo la división de opiniones, pero yo pienso así.

      Un saludo,

      Luis.

      Responder

Por favor, deja tu opinión

¿Quieres participar en el debate?
¡Eres bienvenido!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

© Copyright - La oreja de Jenkins