5 NORMAS DEL SIGLO XVIII QUE PODRÍAMOS APLICAR HOY

19 mar
19 marzo, 2013

Siempre fui aficionado a los libros antiguos. Desde pequeño me gustaron y podría pasar días enteros encerrado en un buen archivo o en una biblioteca interesante, porque como en todo, pienso que la esencia de casi todo está en lo antiguo y no en lo nuevo. En algunos libros antiguos de temática legislativa podemos ver reflejadas determinadas maneras, usos o comportamientos que hace siglos dejaron de tener efecto, temas que en el mundo de hoy parecen incomprensibles o anécdotas que reflejan cosas propias de épocas que por desgracia no volverán jamás.

Ayer estuve hojeando una breve colección que tengo de diez libros en los que se resumen las principales cédulas, provisiones y autos que fueron publicados en los reinados de Carlos III y Carlos IV. Son libros de la época, fechados de 1777 a 1793, y repasándolos estuve un buen rato pensando en lo que ha cambiado España desde aquel tiempo hasta nuestros días, a veces para bien pero otras para mal.

De entre esas providencias que he leído sobre aquellos dos reinados, resaltaré cinco de ellas que me han parecido curiosas, graciosas y que bien podrían aplicarse hoy. Son las siguientes:

 

Esta primera norma, que se dirigía a las lavanderas del madrileño río Manzanares, le estaría bien administrada a todas esas cotorras, criticonas y porteras que pueblan los programas de nuestras televisiones, así como a tantas personas que nos cruzamos en nuestro día a día: 

–          “Vando de 29 de Abril de 1790 con motivo de las palabras escandalosas de las lavanderas y otros excesos cometidos en el río Manzanares”.

Manda el Rey nuestro Señor, y en su Real nombre los Alcaldes de su Real Casa y Corte, para desterrar el intolerable abuso que se observa en las lavanderas y demás concurrentes al río Manzanares y sus palabras obscenas, escandalosas y provocativas; y para que no puedan alegar ignorancia que las excuse de sufrir la pena á que se hagan acreedoras, lo siguiente:

1-      Se prohíbe a toda persona de qualquier estado, ó calidad que sea, y concurra al río con qualquier motivo o causa, y en particular a las lavanderas, sus ayudantes y criados, el decir palabras escandalosas y obscenas y hacer acciones indecentes con ningún motivo ni pretexto.

2-      Igualmente se les manda no echen maldiciones, juramentos, ni injurien de obra ni palabra a persona alguna de las que pasen por los lavaderos o por qualquiera de las márgenes del río en toda su extensión.

3-      Del propio modo se les prohíbe salir de sus bancas y lavaderos a gritar o causar rumor, absteniéndose de fomentar quimeras, antes bien procurarán guardar aplicación al trabajo en sus puestos y observarán una compostura cristiana qual conviene a estas gentes honradas y laboriosas, pena a los contraventores de que se les destinará a las obras públicas por quince días, y si fuesen mujeres por igual tiempo a la reclusión de San Fernando.

 

No estaría mal del todo que esta otra Circular se aplicara hoy a todos esos padres de niños maleducados e irrespetuosos…Los niños maleducados de hoy, que por culpa de sus padres serán los hombres desagradables de mañana:

–          “Circular de 6 de Mayo de 1790 sobre la educación de la juventud”.

Siendo muy importante a la Religión y al Estado la educación de la juventud, se ha hecho el encargo correspondiente a los párrocos y justicias de los pueblos para que en sus ministerios dediquen particular cuidado a imponer a los niños desde su más tierna edad las máximas christianas y políticas que conviene para que sean unos buenos ciudadanos y se eviten delitos y escándalos públicos. A pesar de las varias cédulas y tan sabias providencias ha llegado á noticia de S.M. que por no tener su debida observancia se cometen muchos excesos y escándalos dimanados de la ociosidad y relaxación de costumbres; y se ha servido encargar al Consejo que trate de enmendar y corregir la educación, ociosidad y resabios que pasan de padres a hijos, haciendo a aquellos responsables, pues de la mala crianza de estos y su corrupción de costumbres dimana el uso de armas y la aplicación al contrabando en algunas provincias.

 

Esta otra norma le estaría bien administrada a todos aquellos que hoy olvidan lo que significa el respeto por sus superiores y piensan que en la vida no existen los rangos ni las posiciones:

–          “Vando imponiendo pena a los cocheros que insulten a la Tropa”

Manda el Rey nuestro Señor que al cochero que tuviese el atrevimiento de insultar a la Tropa, como ha sucedido en la Plazuela de los Caños del Peral al salir de la Ópera en la noche del día primero de este mes, en que un cochero insultó la uno de los soldados del Regimiento de Dragones de la Reyna, dándole con la fusta un latigazo; se le imponga pena de azotes y vergüenza pública, etc, etc…

 

Esta norma hoy sería casi de imposible aplicación…Como decía Gardel, “los inmorales nos han igualado”, ¡hasta en la vestimenta! Las modas actuales, que para bien y para mal lo popularizan todo, hacen que hoy no sea tarea fácil distinguir a veces a simple vista a una persona decente de un perfecto farsante:

–          “Cédula de 13 de Abril de 1790 prohibiendo el uso de galones de oro y plata en las libreas”

Sabed:  Que enterado S.M. el Rey del abuso que se á introducido de usar los lacayos, y demás gente de librea, charreteras de oro o plata al hombro, y de vestidos de paño liso, sin el menor distintivo que indique ser de librea, equivocándose muchos con las clases Militares; y deseando atajar los inconvenientes que produce este desorden con el objeto de que no se confundan las diferentes clases ni aumente la profusión y gastos con que se adeudan y arruinan muchas familias, ha resuelto por punto general, etc etc…

 

Y la siguiente sería quizás la norma que más me gustaría aplicar…Con ella, desaparecerían de un plumazo todos esos panfletos “de mucha falsedad y malignidad” de hoy, como los diarios EL MUNDO o EL CONFIDENCIAL, o determinadas revistillas “rosas” que solo informan de temática basura: 

–          “Cédula de 10 de Septiembre de 1791 prohibiendo la edición de papeles sediciosos y contrarios a la fidelidad”

Sabed: que informado S.M. el Rey de que se han introducido, esparcido y publicado en el Reyno papeles que contienen especies de mucha falsedad y malignidad dirigidas a turbar la tranquilidad y fidelidad de mis Vasallos, y para evitar los inconvenientes que podría causar la lectura de semejantes papeles, mando prohibir…etc etc.

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