DON JUAN DE BORBÓN y BATTENBERG, REY DE ESPAÑA

14 dic
14 diciembre, 2012

La figura de Don Juan de Borbón representa sin duda uno de los baluartes patrióticos más significativos del siglo XX en España. Es el ejemplo encarnado de sacrificio por la patria y el símbolo de las legítimas aspiraciones monárquicas que estuvieron vigentes durante gran parte del tiempo que duró el régimen del General Franco.

Don Juan, padre del actual Rey de España e hijo, a su vez, del Rey Alfonso XIII, era también Jefe de la Casa Real de España a consecuencia de la renuncia de sus dos hermanos mayores (los Infantes Alfonso y Jaime), y la abdicación de su padre en enero de 1941, quien legó en él los derechos dinásticos desde su lecho de muerte en Roma con unas emocionadas frases que finalizaron con aquellas inolvidables cuatro palabras: Majestad, sobre todo España.

Tras el advenimiento de la República en 1931 y el correspondiente caos y exilio de la Familia Real Española, Don Juan continuó su formación militar en la Marina Real Inglesa, culminando aquella etapa con éxito y casándose tras la misma (en 1935), con su prima María de las Mercedes de Bordón y Orleans, Princesa de las Dos Sicilias.

Poco tiempo después de aquella boda, y a consecuencia de uno de los periodos más trágicos de la historia reciente española, dio comienzo el 18 de Julio de 1936 nuestra Guerra Civil, en la cual quiso participar el propio Don Juan (apodándose con nombres falsos, para poder combatir en el bando sublevado), y en la que el bando Nacional del General Franco alcanzó felizmente la victoria final, tras un largo y doloroso enfrentamiento entre españoles que se alargó durante tres agónicos años.

Poco tiempo después de finalizar la guerra, y habiendo prohibido Franco la entrada en España de Don Juan debido a su postura contraria a un restablecimiento inmediato de la Monarquía, el matrimonio de Don Juan y Doña María de las Mercedes se instaló a vivir en la hermosísima ciudad costera portuguesa de Estoril, en concreto en su residencia de “Villa Giralda”, situada en la Rua de Inglaterra, desde la cual el Rey en el exilio comenzó una infructuosa pero incansable labor de décadas en pos del regreso de la Corona a la Jefatura del Estado en España, de donde nunca debía haber sido apartada. Para esta labor, Don Juan contó siempre con numerosos e incondicionales españoles, así como con un Consejo Privado que permanentemente le asesoró en su labor y que contra viento y marea, siempre estuvo a su lado en aquella dificilísima tarea.

Don Juan, que al igual que su padre no consideraba el derecho dinástico como suyo, sino como “un depósito acumulado por la historia de cuya custodia ha de pedirme rigurosa cuenta”, mantuvo siempre un enfrentamiento abierto tanto con el General Franco como con buena parte de la sociedad española de entonces, especialmente con aquella “nueva aristocracia” creada en torno al General o a su régimen y conformada por familias españolas cercanas a su gobierno que, o bien supieron sacar provecho de su posición de proximidad al régimen, o bien habían empezado a “comer caliente” y a crear su riqueza tras la victoria Nacional en el conflicto hispano. Eran esos que, despectivamente, apodaban a los partidarios de Don Juan, a los Monárquicos de siempre, como “los cabrones de Estoril”. También existió un núcleo inerte que se mostraba partidario tanto de unos como de otros, en función de su conveniencia y de cómo soplara el viento.

Pero Don Juan jamás desfalleció y mantuvo siempre una posición de lucha y de demanda constante de sus derechos legítimos, reuniéndose con Franco personalmente en varias ocasiones (una a bordo del “Azor” y otra en “Las Cabezas”, preciosa casa extremeña entonces propiedad del conde de Ruiseñada), y publicando diversos manifiestos dirigidos a los españoles en los que argumentaba sus derechos y reclamaba la restauración de la Monarquía y de las libertades en España. En este sentido, emitió el célebre Manifiesto de Lausana en 1945 y más tarde otro desde Estoril en 1947, ninguno de los cuales fue atendido ni tenido en cuenta por un General Franco cada vez más aferrado a su asiento de gobierno y cada día más decidido a perpetuarse en el poder hasta su muerte, como efectivamente hizo.

El General, que mantuvo siempre una posición contraria a Don Juan pero sin embargo favorable al regreso de la Monarquía a España, nombró su sucesor a título de Rey al entonces Príncipe don Juan Carlos, saltándose un eslabón dinástico por un claro capricho personal y creando inicialmente una lógica situación tensa entre padre e hijo que rápidamente se apaciguó y tras la cual Don Juan Carlos pudo contar siempre con el apoyo y el cariño constantes de su padre.

Reunión entre Don Juan y el General Franco a bordo del Azor

Transcurrido el tiempo, y una vez muerto Franco, Don Juan quiso renunciar formal y solemnemente a sus derechos dinásticos con un simple pero muy emotivo discurso pronunciado en el Palacio de la Zarzuela el 14 de Mayo de 1977. En dicho discurso, que quedará para siempre grabado en la retina de la historia, Don Juan leyó unas palabras dignas del gran hombre que fue y, tras cuadrarse ante su hijo, dio un castrense taconazo y pronunció, una vez más, aquellas grandes palabras que su padre le había enseñado y por las cuales había dado la vida: Majestad, por España, todo por España. Viva España. Viva el Rey.

Aquella renuncia, asumida por Don Juan tras toda una vida de servicio a España, representaba el broche final a una trayectoria vital digna de una de las grandes figuras españolas de los últimos tiempos. Tras ella, el viejo Rey vivió en Madrid hasta que pocos años después le fue detectado en Nueva York un cáncer de laringe que le obligó a ser intervenido en varias ocasiones y del que ya nunca consiguió recuperarse a pesar de su constante lucha, llevándole a la muerte en aquella fría tarde del 1 de abril de 1993.

Tras su muerte, y como no podía ser de otra manera, la sociedad española se volcó en sus funerales, sus restos mortales fueron depositados en el Panteón de Reyes del Monasterio del Escorial y el gobierno le rindió todos los honores y privilegios de un Rey. Y es que había muerto quien fue, para muchos españoles, el Rey Don Juan III.

Discurso de renuncia del Rey Don Juan III (AUDIO)

 

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5 comen.
  1. Eduardo Duque Pindado dijo:

    Me está gustando mucho seguir este blog, mi más sincera enhorabuena. Por otro lado, me gustaría hacer unas humildes sugerencias para personajes históricos, ya que el título me evoca a D. Blas de Lezo… querría también recordar a Fernando Sánchez de Tovar, Francisco de Carvajal, D. Juan Francisco de la Bodega y Quadra, y esa infinita lista de personajes de nuestra historia, que tantos gloriosos hechos han realizado, y que en otras naciones lo menos que tendrían es una placa o estatua en alguna plaza principal…

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    • Luis Yanguas dijo:

      Eduardo,

      Muchas gracias. Me alegra que te guste el blog. Sin duda escribiré sobre muchos más personajes de nuestra historia…Yo suelo decir que España es como una gran señora enferma de Alzheimer: ha sido muy poderosa y ha hecho grandes cosas, pero no recuerda quién ha sido. Y estamos aquí para intentar poner un grano de arena contra eso.

      Un abrazo,

      Luis.

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  2. Miguel Valentín-Gamazo dijo:

    No entiendo por qué a D. Juan se le llama Rey. Su padre abdicó y él no fue elegido rey oficialmente en ningún momento de la historia. El hecho de que Alfonso XIII le legara los derechos sucesorios (acto de dudoso valor legal, pues no sé qué derechos sucesorios tiene una persona que abdica como rey), no le convierte en rey; en tal caso, le convierte en el “primero de la lista” ante una restauración, que nunca se produjo. La monarquía no fue restaurada, fue instaurada, de hecho, uno de los éxitos de la monarquía actual fue romper con la continuidad.

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  3. Luis Yanguas dijo:

    Hola Miguel,

    Tienes razón. Don Juan no fue Rey “oficialmente” en ningún momento de la historia. Lo que pasa es que desde un punto de vista sentimental, por llamarlo de alguna manera, muchos monárquicos de entonces y muchos monárquicos de ahora (entre los que figuro yo mismo), sí consideramos que fue Rey, porque anteponemos el derecho dinástico que ostentaba como Jefe de la Casa Real a cualquier consideración que tenga un punto de partida en la legalidad impuesta por Franco. Bajo mi punto de vista, Franco debió haber instaurado de nuevo la Monarquía en la persona de Don Juan 20 años antes…Reconozco que esto es discutible y que, además, la realidad es la que es, pero para muchos Don Juan dejó de ser Rey única y exclusivamente cuando aquella tarde del mes de mayo de 1977 cedió sus derechos dinásticos en ese salón de Zarzuela con aquel inolvidable taconazo y esas palabras eternas de “Majestad, por España, todo por España”.

    En fin, distintas visiones. La tuya la que verdaderamente ocurrió, la mía la que ocurrió en el corazón de muchos.

    Un abrazo.

    Luis

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  4. azul cantábrico dijo:

    … Siento discrepar en parte en cuanto a la figura de Don Juan,
    . Efectivamente, el conde de Barcelona ,quiso por 3 veces,embarcar en BALEARES, barco que fué undido , Franco le ” prohibió ” que formara parte de la contienda , ” tu forma de llegar al pueblo ha de ser otra ” está escrito. D. Juan hizo caso, volvió a casa, y , al año, 5 de Enero de 1938 nacia Juan Carlos de Borbon…. lo de la corona otro día. un saludo

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