HERNÁN CORTÉS, LA HISTORIA DEL HÉROE QUE CONQUISTÓ MÉXICO

11 abr
11 abril, 2013

Despego del aeropuerto de Cancún. Son las ocho y veinte de la tarde, hora mejicana, y al mirar a la pantalla que tengo frente a mi asiento observo un mapa aéreo de México que resalta la península de Yucatán, sobre la que ahora mismo me encuentro, y sus regiones cercanas. Entre las ciudades que aparecen en el plano está Veracruz. También observo la isla de Cozumel, frente a la costa noreste de esta península. Minutos después del despegue, el comandante del avión nos indica que en poco tiempo sobrevolaremos la isla de Cuba y dejaremos a pocas millas a su vecina de La Española…Estoy cansado y en mi plan de viaje tenía pensado dormir el máximo tiempo posible para no tener que darle uso a la melatonina al llegar a Madrid, pero son demasiadas señales para un admirador de la historia de España en América y comienzo a pensar en un cambio en el esquema de mi viaje. Me saca de dudas la azafata de rasgos indígenas y especial belleza y sonrisa que en ese preciso momento me ofrece algo de beber y que me recuerda, súbitamente, a la mismísima india Malinalli Tenépatl. Doña Marina, para ser exactos. Y es entonces cuando ya está todo dicho.

A falta de vinos extremeños en la carta, que a pesar de no ser los mejores sí son los que más me entonarían para ponerme manos a la obra con esta historia, le pido una botellita de un vino navarro que me recomienda. Ya que no puedo paladear el vino que bebieron tantos Conquistadores, bueno será el que tomó el gran Rey Don Sancho de Navarra antes de vencer en Las Navas de Tolosa, pienso. Y servido el vino (muy bueno, por cierto), busco en mi maletín papel y bolígrafo y me pongo a ello al tiempo que recorro, en sentido inverso, casi 5 siglos después y a 11.250 metros de altura, la misma ruta que llevó a cabo el conquistador de México. No voy embarcado en un galeón de madera, sino a bordo de un Airbus A-330/200, pero la esencia, al menos en mi interior, es la misma.

Se llamaba Hernán y se apellidaba Cortés. Nació en el extremeño pueblo de Medellín en 1485, siete años antes de producirse la Conquista de América, y provenía de una familia de la baja nobleza hidalga de Extremadura. Desde muy pequeño prefirió las espadas de madera a los juegos habituales en los niños de su edad y demostró grandes dotes de mando, destacando por su astucia y por su capacidad estratégica hasta cuando participaba en los más tiernos juegos infantiles por las calles de su pueblo. Todo el mundo veía en él algo especial y sus ojos transmitían ambición, fuerza y valentía, como los de aquellos toros bravos que pastaban por las dehesas de Medellín que él mismo había recorrido cien mil veces implicado en infinitas “batallas” infantiles.

Estatua de Hernán Cortés en su pueblo natal de Medellín, Extremadura.

Estatua de Hernán Cortés en su pueblo natal de Medellín, Extremadura.

Nunca había visto el Mar, pues la costa más cercana a su pueblo quedaba a centenares de kilómetros de la puerta de su casa en una época en la que aquellas grandes distancias parecían desiertos inabarcables, pero sus padres le habían educado bien, le habían enseñado la historia de España y el pequeño Hernán había leído sobre los fenicios, sobre los cartagineses y sobre Roma, convirtiéndose en un apasionado de aquellas grandes batallas y aquellos grandes caudillos, Reyes y soldados que habían sido sus compatriotas y que el disfrutaba identificando como sangre de su sangre. Raza de conquistadores y de héroes. Conocía bien los mares que rodeaban España, a pesar de no haberlos visto jamás, y soñaba con embarcarse algún día hacia aquellas tierras que cuando solo contaba 7 años, en 1492, había descubierto en las Indias un tal Cristóbal Colón. Le parecía apasionante aquella posibilidad y soñaba con la prosperidad y los honores que podría obtener en aquellas nuevas tierras, poniéndose al servicio del Rey de España.

Muy culto, fervorosamente religioso y con un sentido de la moral y el rigor especialmente estrictos, Cortés marchó a estudiar a la por entonces cotizadísima Universidad de Salamanca, tras lo cual decidió cumplir su sueño americano embarcándose con solo 19 años hacia la isla de La Española (posteriormente Santo Domingo), donde se convirtió en terrateniente y desde donde se trasladó 7 años después hasta la vecina isla de Cuba, en la cual comenzó a relacionarse con la nueva aristocracia isleña, casándose con la mismísima cuñada del todopoderoso Gobernador de la isla, por aquel entonces Don Diego Velázquez. Y fue precisamente el Gobernador Velázquez quien, ante la obsesión expansiva de los españoles hacia posibles nuevas tierras ubicadas al oeste de la isla, encomendó a Cortés en 1518 el mando de una flota que debía intentar llevar a cabo aquella hazaña que, de conseguirse tras dos expediciones anteriores fallidas, podría proporcionar un prestigio y riqueza inestimables para todos.

Pero sucedió que pocos días antes de partir la pequeña expedición de Cortés, los contrarios a aquel viaje y al propio aventurero extremeño habían informado al Gobernador de unos imaginarios y falsos intentos de conspiración por parte del de Medellín. Enterado este último, decidió escapar antes de recibir la negativa por escrito que el Gobernador le iba a hacer llegar. De tal forma, la misma noche en que se enteró del intento de frenar su partida, reunió en puerto y en secreto a 600 hombres que embarcaron sigilosamente en los 11 barcos con 14 cañones que esperaban abarloados junto a los muelles. Solamente tenían por compañía 16 caballos andaluces, unos cuantos barriles de agua, algunas barricas cargadas de vino de Jerez y un puñado de víveres que darían para no muchas semanas de travesía, pero no dudaron en iniciar aquella aventura que les iba a convertir en protagonistas de una de las mayores hazañas de la historia universal.

Llegada de la flota española de Cortés a Cozumel

Llegada de la flota española de Cortés a Cozumel

Al tiempo de zarpar, desembarcaron en la isla de Cozumel, donde tras someter a los indígenas mayas de la isla y rescatar a los náufragos españoles Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero (que habían acabado en dicha isla tras naufragar su embarcación años antes en otra expedición), fueron obsequiados con numerosos objetos y metales de diverso valor. Más tarde, y ya con los náufragos españoles a bordo, la expedición de Cortés avanzó hasta Tabasco, donde tras someter al cacique Tabscoob en la Batalla de Centla, recibió de este un lote de 20 mujeres entre las cuales se encontraba aquella que iba a marcar la conquista de México para siempre y que se convertiría en amante, consejera, intérprete y guía fundamental para el Capitán español durante todo el tiempo que duró nuestra gesta. Hablo de Malinalli Tenépatl, posteriormente bautizada como Marina y conocida por todos como Doña Marina.

 

Tras salir de Tabasco, los hombres de Cortés avanzaron hacia el norte, donde al poco tiempo se detuvieron y fundaron la primera ciudad española en tierra firme americana, que llamaron Villa Rica de la Vera Cruz (actualmente Veracruz). Pero las riquezas y las glorias tardaban en llegar, la motivación de la tropa española estaba tocada y las ganas de continuar la aventura no eran excesivamente grandes, pues los nativos de tierra firme se adivinaban numerosísimos y 600 españoles escasamente armados iban a estar a todas luces en una situación de clara desventaja…Tenían todas las de perder ante la incursión en aquellas frondosísimas, pobladísimas y muy desconocidas tierras, pero fue tal la entrega a la causa de Cortés, que tras llegar al continente y fundar aquella ciudad, aquel extremeño que había atravesado el océano para llegar a América, que había desafiado al mismísimo Gobernador de Cuba y que había barrido de un plumazo las primeras resistencias a su expedición, decidió hundir personalmente y frente a la misma costa todos los barcos de su flota, evitando así que sus hombres tuvieran la más mínima tentación de regresar por donde habían venido. No había vuelta atrás. Era todo o nada, pero las posibilidades de obtener fortuna y de ampliar los límites de España podían con todo y estaban por encima de cualquier otra consideración.

Cortés manda hundir toda su flota frente a la costa de Veracruz

Cortés manda hundir toda su flota frente a la costa de Veracruz

 

De aquella manera, Cortés inició su marcha tierra adentro, donde con la ayuda de su intérprete, aquella india valiente e inteligente como ninguna, tuvo noticia de la existencia de un grandioso imperio situado mucho más al norte y cuya capital, Tenochtitlán, se creía guardaba gigantescos tesoros y riquezas de todo tipo. No lo dudó el gran Cortés ni medio segundo, poniendo rumbo con ese diminuto ejército y a pie hacia aquel dorado destino que podía cambiar para siempre el destino de su vida y de su patria.

 

En su camino, el bueno de Cortés debió hacer uso de su imaginación y su capacidad de estrategia y persuasión, porque estaba claro que con un ejército tan pequeño su aventura duraría más bien poco y pronto todos sus hombres acabarían con sus cabezas pinchadas en estacas, con sus cuerpos troceados rodando pirámide abajo o con sus corazones arrancados de cuajo y ofrecidos a diversos dioses paganos, como era costumbre en los pueblos y aldeas que ya habían atravesado y conocido. Por tanto, y una vez hubieron comprobado los españoles que los habitantes de las aldeas y pueblos aztecas mostraban un gran descontento ante el despótico y cruel poder que sobre ellos ejercía su emperador,  Cortés decidió ganarse la confianza de algunas tribus indígenas importantes, persuadiéndolas para que se unieran a su campaña y le acompañaran hasta Tenochtitlán para derrocar a quien les infligía tanto sufrimiento robándoles periódicamente a sus mujeres y niños para ofrecer sus corazones a los dioses, o aplicándoles impuestos que les empobrecían de manera irreversible.

Sacrificio ritual azteca, donde se arrancaba el corazón al elegido mientras estaba vivo. Tras ello, su cuerpo se troceaba y se lanzaba hacia abajo por los escalones de las pirámides, para ser finalmente deborado por la gente hambrienta.

Sacrificio ritual azteca, donde se arrancaba el corazón al elegido mientras estaba vivo. Tras ello, su cuerpo se troceaba y se lanzaba hacia abajo por los escalones de las pirámides, para ser finalmente deborado por la gente hambrienta.

 

Y fue por medio de esta estrategia como Cortés logró formar un ejército válido y suficientemente grande de hombres en busca de un mismo fin, uniéndose al mismo pueblos indígenas importantísimos como los Toltecas o los Tlaxcaltecas. Es por ello que muchas veces se dice, con razón, que fueron los propios indígenas mexicanos los que, junto a los españoles, conquistaron Tenochtitlán e hicieron posible la fundación de México y del Virreinato de la Nueva España. Sin los propios mexicanos que se fueron uniendo paulatinamente a nuestra causa, nada habría sido posible porque un ejército de 600 españoles y 16 caballos no habría pasado de la quinta batalla. Y los hombres de Cortés tuvieron más de 100 durante el tiempo que duró la conquista.

 

Volviendo al tema, como decía, impulsados por aquellas grandes alianzas fuimos avanzando paso a paso y atravesando manglares, ciénagas, bosques y montañas hasta llegar finalmente a la ansiada capital del Imperio Azteca, donde su Emperador, el gran Moctezuma, nos recibió pacíficamente y donde comenzamos a entablar una relación de común respeto que en cierta manera se vio facilitada por la ausencia de resistencia por parte del azteca y por su aceptación de someterse al Rey de España y convertirse en súbdito de la Corona de Castilla.

Momento en el que Cortés y Moctezuma se encuentran (Doña Marina,de blanco, siempre al lado del español)

Momento en el que Cortés y Moctezuma se encuentran (Doña Marina,de blanco, siempre al lado del español)

 

Pero a pesar de aquel buen inicio en nuestras relaciones, todo empeoró cuando el propio Cortés debió ausentarse de la ciudad, dejando al mando de la misma a su lugarteniente Alvarado, que permitió diversos abusos de poder provocando el malestar indígena y la revuelta que fue el origen de una situación caótica y violenta en la ciudad. Y tanto fue así que cuando el propio Cortés regresó y se encontró con aquella situación, no tuvo otra alternativa que apresar a Moctezuma para tratar de convencerle de que tranquilizara a su pueblo y evitara que aquello fuera a mayores…No solo no consiguió su objetivo, sino que finalmente Moctezuma murió y los españoles fueron expulsados violentamente de la capital tras la famosa “Noche triste” del 30 de junio de 1520, refugiándose en la ciudad de Tlaxcala, donde los hombres de Cortés continuaron con su política de alianzas, y desde donde retomamos de nuevo nuestra lucha hasta alcanzar la victoria final de la batalla de Otumba, frente al ejército del nuevo emperador Cuauhtémoc.

 

Tras el episodio de Otumba, en 1521, tomamos por completo Tenochtitlán y, junto a un gran ejército de indígenas, construimos sobre sus restos la gran ciudad española que llamamos México, fundando el Virreinato de la Nueva España y expandiendo inmediatamente después los dominios continentales hacia los actuales territorios de Honduras y Guatemala, o hacia los territorios de la Baja California, anexionados a México por Hernán Cortés entre 1533 y 1539.

 

Aquel fue el inicio de una grandiosa historia de éxito, de riqueza y de belleza, que convirtió a los nuevos territorios de la Nueva España en el eje central del Imperio Español en América, que situó a México en el punto central del comercio español  entre América y nuestros territorios en Asia y Europa, y que transformó a esa región del mundo en un próspero lugar lleno de cultura, de riqueza y de respeto. Baste señalar que en distintas épocas de los siglos XVII y XVIII, la ciudad de Méjico era infinitamente más avanzada social, cultural, comercial y económicamente hablando que otras ciudades fuertes de la época como Londres, Paris o Nueva York. Y tenía también muchos más habitantes.

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Lamentablemente, tras las fatídicas independencias americanas, provocadas por la ambición de determinados personajes que haciéndose llamar “libertadores” engañaron con astucia al pueblo y también, en honor a la verdad, por culpa de ciertas malas políticas impuestas desde la metrópoli, todo Méjico se vino abajo. Todo lo que era éxito se convirtió en fracaso, todo lo que relucía se tornó en óxido. Llegó la corrupción y todo lo que era cultura y refinamiento se volvió tosco y rudo…La revolución y la independencia trajo el caos, las luchas internas en base a la avaricia y a las ambiciones personales, el dolor y la mentira con respecto al papel que había desempeñado España en el pasado.

 

Pero aquellos tiempos de caos y de odio quedaron atrás y hoy, por fortuna, dos siglos después de la separación legal entre México y España, ambos países podemos ver con perspectiva la historia y podemos comprobar con nitidez que es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa, el cariño que queda que los resquicios de rencor que alguna vez pudieron existir. Y es para ambos países un motivo de orgullo compartir una misma lengua y tantas tradiciones y maneras de entender la vida, pues como dijo nuestro Rey en su primera visita a América tras su Coronación (que fue a Méjico, precisamente, en el año 1978), España sin América no es España, y América sin España no es América.

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Hernán Cortés, por lo demás, regresó a la España peninsular y plasmó todos los detalles de la Conquista de Méjico en las famosas “Cartas de Relación”, que envió al Rey y que son una absoluta maravilla y una joya que debería ser incluida en todos los libros de texto de los colegios españoles y mejicanos de nuestros días. También fue nombrado a modo honorífico Capitán General de la Nueva España y Gobernador de la misma, así como marqués del Valle de Oaxaca. Participó en la expedición contra Argel en 1540 y finalmente se instaló a vivir en el sevillano pueblo de Castilleja de la Cuesta, donde dedicó sus días a la lectura, a la organización de tertulias literarias y al ejercicio de todo tipo de actividades humanísticas en virtud del hombre refinado y culto que era. Murió en dicho pueblo y pasó a la posteridad como un gran héroe, como el Conquistador del Imperio Azteca y como el primer hombre del Nuevo Mundo que planteó  públicamente la no esclavización de los indígenas.

 

La “Leyenda Negra” que contra el Imperio Español se ocuparon de esparcir durante siglos principalmente Inglaterra y Holanda, afectó de lleno a Don Hernán Cortés. En sus películas veremos al héroe español como un sanguinario mercenario, y en su literatura nos lo presentarán como un despiadado asesino de indios indefensos, pero las mentiras tienen las patas muy cortas y fundamentalmente los españoles debemos conocer esta historia que rezuma valentía, honor, patriotismo y españolidad bien entendida. Al fin y al cabo, además, representó el comienzo o el primer capítulo de nuestra grandiosa labor en la América continental.

 

Son las diez de la noche y sobrevuelo ahora algún lugar del océano Atlántico, unas mil millas al este del Triángulo de las Bermudas. Mirando abajo solo veo oscuridad, pero pienso que me encantaría retroceder 5 siglos, descender 11.855 metros hasta el nivel del mar y meterme en uno de esos galeones iluminados solamente por la luna y las lámparas de aceite, que iban hacia América llevando a bordo a esos hombres valientes cargados de esperanza que ayudaron a construir, piedra sobre piedra, nuestra preciosa y triunfante historia.

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5 comen.
  1. Guillermo Reynoso Palomar dijo:

    Agradable relato Luis, te agradezco el rato tan bueno que pase al leer tu artículo

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  2. David dijo:

    Magnífico relato de las hazañas de Cortés y sus hombres. La historia de la América española o la España americana ha de unir España e Hispanoamérica y no separarnos. En ello estamos luchando. Saludos

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  3. Carlos Calderón Corripio dijo:

    Estimados, seré breve pero directo, hace algunos años por motivo de mi empresa, hice un viaje de trabajo a España y me sucedió algo curioso, en el metro de Madrid compre un boleto en una caseta en donde la chica que amablemente me atendió, le causó curiosidad y extrañeza mi acento, ya que no hablaba como un Español común, me preguntó que si era Español y le contesté que no, que era Mexicano y ella sorprendida me dijo, oiga y que bien habla usted el Español, imaginen la situación no supe que contestar, no sabía que los Mexicanos hablaban Español, lo anterior indica lo poco que la gente conoce de su propia historia, y no solo en España sino en casi todo el mundo, solo para comentar quiero decir que Hernán Cortés es uno de los personajes mas polémicos de la historia ya que se habla que fue el causante del mayor genocidio de la historia en el que murieron millones de indígenas, su ambición no tenía límites y que sus valores personales tenían mucho que desear, era un típico personaje de su época, por mencionar otro dato el no conquistó México lo hicieron todos los miles de indígenas que engañados por sus ansias de libertad se unieron a Cortés para derrocar al imperio Mexica que los tenia esclavizados, el nunca rescató a Gonzalo Guerrero como lo mencionan en su relato, este fue el padre del mestizaje en América y murió combatiendo a los invasores Españoles defendiendo a su amado pueblo maya que lo adoptó y su historia es fascinante, sería interesante la buscaran que la conocieran, en fin la historia siempre tiene sus secretos y sus puntos de vista dependiendo quien la narre, quiero aclarar que mi madre es Italiana y mi padre Español y me considero un inmigrante mas como esos aventureros que llegaron a América en 1492.
    Saludos..

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  4. Endovelico dijo:

    Me he emocionado….. Muchas gracias por hacer honor a la verdad y a nuestra historia.

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