LA HISTORIA DEL BLOODY MARY

06 may
6 mayo, 2013

Hoy quiero escribir sobre una de mis bebidas preferidas, que además cuenta con un curioso origen y supone otra de las aportaciones de aroma español al folclore mundial: el Bloody Mary. Porque esa sabrosísima bebida especiada, hecha a base de vodka, tomate, salsa inglesa, pimienta, tabasco, apio y limón, fue bautizada así en “honor” a María Tudor, Reina de Inglaterra y de España (por su matrimonio con el Rey Felipe II), y mujer valiente donde las haya, a pesar de que el “honor” por semejante bautizo provenga de otro de los ataques protestantes nacidos de una de sus múltiples leyendas anticatólicas.

María fue la primogénita del Rey Enrique VIII de Inglaterra y de su primera esposa (y única válida para los católicos), Catalina de Aragón, hija a su vez de los Reyes Católicos. Vino al mundo el 18 de febrero de 1518, en un tiempo de grandes cambios en el seno de la Iglesia y fue parte fundamental en el motivo por el cual el desquiciado Rey inglés que tuvo por padre decidió romper con la Iglesia Católica de Roma y convertirse en el primer monarca que encabezó la Iglesia Anglicana. Y es que Enrique, que tras su matrimonio con la española Catalina de Aragón, no conseguía tener descendencia masculina (María fue la tercera hija tras dos varones que murieron al poco tiempo de nacer), se enamoró de la cortesana Ana Bolena y decidió casarse con ella y disolver su matrimonio con la española.

Felipe II y María Tudor, Reyes de España y de Inglaterra

Felipe II y María Tudor, Reyes de España y de Inglaterra

Ante la lógica negativa del Papa Clemente VII a los caprichos del Rey inglés, Enrique VIII decidió iniciar la ruptura con Roma para así poder llevar a cabo sus deseos carnales. De tal forma, el inglés comenzó una serie de casamientos caprichosos, tomando por esposa a Ana Bolena y más tarde (tras la ejecución de ésta en la Torre de Londres en 1536), a Juana de Seymour. Tras estos matrimonios y después de una serie de acontecimientos desastrosos, de disputas religiosas interminables y descendencias que jamás alcanzaron sus objetivos esperados (Isabel I, del matrimonio con Ana Bolena, y Eduardo VI, del matrimonio con Juana de Seymour), finalmente la primogénita María Tudor subió al Trono con el deseo de reinstaurar el catolicismo en Inglaterra y ser fiel a la tradición y a la religión que había heredado de su madre.

Así lo hizo, esperanzando a la católica Inglaterra y casándose en 1554 para más Inri y tras no poco esfuerzo frente al Parlamento, ni más ni menos que con el catoliquísimo Felipe II, Rey de España e hijo del Emperador Carlos V. De esta forma, María restauró los errores de su padre y junto al Rey Felipe II emprendió la reinstauración del catolicismo en tiempo récord.

Ante estas reformas emprendidas por María, los partidarios de la Iglesia anglicana se levantaron, viéndose obligada la Reina a sofocar de inmediato dichas revueltas. La leyenda protestante posterior dejó dicho que la Reina María condenó a la hoguera a 273 monjes anticatólicos, ganándose por tanto el sobrenombre de “María la Sangrienta” o, lo que es igual: BLOODY MARY.

 

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3 comen.
  1. Juan dijo:

    Hombre. A parte de sus deseos carnales, separarse de la Iglesia Católica y fundar el anglicanismo, le sirvió a Don Enrique para ahorrarse mucho dinero de las órdenes eclesiáticas en su país y para ahorrarse todas las bulas pontificias, que era el negocio de aquella época. Pensó inventar una nueva religión con sus propias leyes. Y lo hizo.

    Enhorabuena por la página.

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    • Luis Yanguas dijo:

      Muchas gracias por la aportación. Efectivamente, la separación de Inglaterra dela Iglesia de Roma fue un acontecimiento interesado e influido por eso que dices y algunas cosas más. Una pena.

      Luis

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  2. Juanita la loca dijo:

    A Enrique sólo le interesaba el sexto dedo de Ana Bolena, él sabrá porque….

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