LA ABSURDA E INNECESARIA ABDICACIÓN DEL REY

30 ene
30 enero, 2013

Las recientes noticias acerca de la abdicación de Beatriz de Holanda en favor de su hijo Guillermo, unidas a toda una vorágine de acontecimientos irrelevantes relacionados con la Corona Española que el más ordinario vulgo se ha ocupado de transformar prácticamente en asuntos de Estado de trascendencia aparentemente incalculable, han provocado que se abra en España un debate que ni debe tener lugar, ni tiene sentido actualmente.

Y es que la España de hoy, cargada de seres ingratos, de corta mira y envidiosos hasta la saciedad, ante el gravísimo impacto de la crisis parece decidida a exigir que rueden cabezas y que se pidan justificaciones por igual a todas las instituciones del Estado, sean las que sean e incluyendo tanto a los poderes políticos como a la más alta representación que tenemos y que es la Monarquía. Todo vale para el español embrutecido, con tal de encontrar culpables de lo que lamentablemente nos afecta, y no se perfila necesario pensar ni meditar las consecuencias de los actos ejercidos, pues aquí lo que cuenta es ver correr la sangre aunque tengan que pagar justos por pecadores.

Y ahora le toca al Rey, a quien algunos reclaman una pronta abdicación justificada en base a su edad (¿desde cuándo un Rey se jubila en base a su edad?, ¿desde cuándo la labor de un Rey pierde efecto al cumplir años?), a un supuesto escarceo amoroso que a nadie más que a la Reina debe interesar, a un supuesto delito económico de un yerno, y a no sé  cuántas estupideces más. Y de la baja política surgen entonces voces que exigen desde la abdicación del Rey hasta cambios constitucionales que conlleven una eliminación inmediata de la Monarquía y que nos conviertan en una república, modelo de Estado del que tan gratos recuerdos guardamos los españoles.

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Y también vemos brotar como setas venenosas todo tipo de seres despreciables que insultan impunemente al Jefe del Estado, le desean la muerte y le acusan, tanto a él como a su Familia, de todo tipo de crímenes y delitos abominables…¡Viva la libertad de expresión! Y surgen medios republicanos como los diarios “El Mundo” o “El Confidencial” que, uniendo fuerzas con infames periodistas del perfil de Paloma Barrientos o Jaime Peñafiel, se ocupan de esparcir mentiras, críticas baratas y miserias que alimentan la rabiosa envidia de la gente y ayudan a hacer crecer el ya gigantesco  grado de incultura general que padece parte de la sociedad española y que solo conduce a acrecentar los problemas que tenemos.

A toda esa gente ávida de carnaza y a todos esos medios y periodistas tan abyectos como destructivos, parece no importarles el hecho de que la Monarquía sea prácticamente el único  instrumento que puede otorgarle estabilidad al Estado de manera fiable en momentos de unidad turbulenta.  Tampoco les importa que la Institución, sobre todo a partir de la persona del Rey y del Príncipe de Asturias, sea una herramienta diplomática que aporta infinitos beneficios probados a nuestro país en las cuatro esquinas del mundo.  No saben valorar que disponer de una Jefatura del Estado independiente de la lucha partidista es una ventaja políticamente impagable. Prefieren no fijarse en los cientos de millones de euros en contratos públicos y privados que la Monarquía ha conseguido por su sola intercesión para España solamente en la última década y que justificarían durante casi mil años más el presupuesto anual de la Casa Real…Y quieren pasar por alto que gracias a la Monarquía, España ha disfrutado durante los últimos 35 años del mayor período de estabilidad de su historia.

Pero lo peor del asunto es que a toda esa corriente tradicionalmente republicana y a ese atajo de ruines y mediocres insultadores profesionales, se le ha unido en nuestros días lo que yo llamo “la nueva derecha republicana”, que como he dicho más de una vez está conformada por ese peligroso reducto de personas de escaso pedigrí pero debidamente camufladas que empezó a comer caliente o se enriqueció al abrigo del franquismo, y que hoy se atreve a criticar a la Monarquía desde posiciones despechadas y altivas, o a la Princesa de Asturias por tener un pasado plebeyo, estar demasiado delgada, o haber hecho tal o cual comentario en privado.

Entre la indecencia de unos y la complacencia y participación involuntaria de otros, se está creando un caldo de cultivo que espero no llegue a más, ya que si España se convierte algún día en una República y toman el poder los impresentables que ahora lo reclaman, yo me exilio de este país y me largo a vivir a los dominios de Su Graciosa Majestad Británica, donde existe una población respetuosa e inteligente que valora el beneficio de sus instituciones.

V.E.R.D.E.

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2 comen.
  1. Andrea dijo:

    No lo podrías haber descrito mejor, me da mucha pena que la mayoría de la gente no sepa valorar todas las ventajas que nos ha aportado la monarquía en España y que influenciados por las voces de unos pocos se dejen llevar hacia una república que espero no lleguemos a ver nunca.

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    • Luis Yanguas dijo:

      Sin duda Andrea! No creo que venga esa república a España…Al final la gente reacciona. Algunos tarde,pero finalmente reaccionan. Se está viendo con el auge en el cariño y valoración por el Rey Juan Carlos desde que anunció su abdicación!

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