LA DERIVA SECESIONISTA DEL CONDE DE GODÓ

18 dic
18 diciembre, 2012

Los medios de comunicación han sido desde siempre los grandes movilizadores de las sociedades modernas, marcando el rumbo del barco de la opinión pública a través de la reacción a sus escritos, a sus emisiones o a su publicidad. Dichos medios, por tanto, han sido permanente motivo de deseo del poder político, que siempre ha pretendido acapararlos o dominarlos para, a través de ellos,  llegar de mejor forma al gran público y amoldar su opinión a un determinado discurso partidista.

Siendo evidente el anterior razonamiento, no es menos evidente que, si bien es tradición que cada medio se haya mantenido firme a una ética, a unos valores y a unos principios determinados (independientemente del poder político del momento), en la actualidad vivimos tiempos de tempestad en lo que a dichas firmezas se refiere. Y el ejemplo vivo de todo esto lo tenemos, sin lugar a dudas, en Javier Godó Muntañola, III conde de Godó, Grande de España y presidente del Grupo Godó, propietario del diario “La Vanguardia”.

El actual conde de Godó, nieto del destacado liberal Ramón Godó ( impulsor del grupo familiar y creador de la “Papelera Godó”), e hijo del fortificador del grupo y en su momento acérrimo franquista Carlos de Godó y Valls,  se ha convertido en un maestro sin igual a la hora de capear el temporal de la política española de los últimos treinta y cinco años, cambiando de “bando” como de chaqueta según ha soplado el viento y perdiendo en varias ocasiones la vergüenza y la dignidad a cambio, eso sí, de unos cuantos fajos de billetes frescos para su periódico o quién sabe si para su bolsillo.

Esta actitud del deshonrado Godó, que ha quedado patente en multitud de publicaciones y en cientos de editoriales sucesivos,  no debe sin embargo extrañarnos porque definitivamente se trata de comportamientos chaqueteros que parecen encontrarse impregnados en el ADN de los dos últimos miembros de la saga Godó: Su propio padre, Carlos Godó, que había recibido a la República como ejemplo de que “el pueblo español está dando una prueba sin duda única en la Historia”, y que permitió al director de su periódico decir en sus páginas aquello de “Aquellas dinastías absolutas cuyo último vástago acabáis de arrojar de España”,  no tuvo reparos en pasar posteriormente a engrosas las filas de la Zona Nacional junto a los llamados «catalanes de Burgos».

En aquel momento histórico, y tras la liberación de Barcelona por las tropas franquistas, el periódico de los Godó reapareció de nuevo en los kioscos bajo el adaptado nombre de “La Vanguardia Española”, en apoyo a los nuevos tiempos (y a los nuevos mandamases), cabecera que mantuvo hasta 1978, año en el que se produjo la llegada de la nueva Constitución y ya no hacía falta pelotear tanto al General Franco.  Aquel movimiento no fue sino otro símbolo más de la ignominiosa actitud de esta familia, pasando el grupo de los Godó del íntimo amor a Franco (Carlos, padre del actual conde, terminó siendo dos veces procurador en las Cortes franquistas, y tuvo tiempo de manifestar, a la muerte del General, “la profunda emoción que siento por la pérdida del Caudillo de España, Generalísimo Franco”), a la defensa a ultranza de la Monarquía española encarnada en S.M. el Rey don Juan Carlos, defensa que quedó patente en el apoyo permanente a la Corona ejercido por el actual conde de Godó durante las décadas de los ochenta y noventa. Tal fue aquella defensa, que el Rey tuvo a bien otorgar a Javier Godó la Grandeza de España en Julio del año 2008, “como premio a su fidelidad a la Corona y a su defensa de las libertades democráticas”.

Pero una vez más, señoras y señores, el ADN demuestra que la genética es a veces mucho más fuerte que la ética, y tras la llegada de la marea secesionista y de la corrupción nacionalista catalana, el actual patriarca de los Godó decide nuevamente cambiarse de chaqueta y vender su honor y su dignidad al mejor postor, que en esta ocasión no es la república ni el General Franco, sino el gobierno autonómico del Sr. Mas.

Y es que el Grupo Godó, editor de los periódicos “La Vanguardia” y “Mundo Deportivo”, del canal 8TV y de las emisoras de radio RAC 1 y RAC 105, ha sido durante los gobiernos de Artur Mas, el beneficiario de prácticamente el 40% del total de subvenciones concedidas por la Generalitat a los medios de comunicación catalanes. Como contrapartida a sus favores al gobierno catalán de Mas, dicho grupo ha recibido en pagos, subvenciones y ayudas del actual Gobierno de la Generalitat, en menos de 2 años,  la nada desdeñable cifra de casi 9 millones de Euros (exactamente, 8.715.700 euros), o lo que es lo mismo, una media de cerca de medio millón de euros al mes. Además, Publipress Media (otra de las empresas del grupo presidido por Godó) recibió otros 2 millones de euros más destinados a la emisión de las llamadas “cápsulas divulgativas de interés para la ciudadanía”, es decir,  reportajes publicitarios dedicados fundamentalmente a abrillantar la imagen del Gobierno de la Generalitat.

En vista de lo anterior, solo cabe preguntarse dos cosas: ¿Hasta dónde serán capaces de llegar los Godó?, ¿cuál será su próximo movimiento?. Solo el dinero y los intereses políticos del presente y del futuro tienen la respuesta. Lo que sí podemos afirmar es que hay gente dispuesta a vender su alma y su honor al diablo con tal de tener un trozo de pan encima de la mesa. Poderoso caballero es don dinero. ¡Qué asco!.

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1 comen.
  1. Francesc Puchal Ballester dijo:

    Es una vergüenza que haya personas así, que se vendan por dinero. Pero es más infame que lo haga una persona de la nobleza. No sé a qué espera el actual rey Felipe VI a retirarle el título de Grande de España, ya que desde el periódico La Vanguardia siguen los postulados del “odio a España”.

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